| Colegiata de Santa Juliana |
| En Santillana del Mar (Santillana del Mar) |
La antigua abadía de Santa Juliana, fundada a finales del siglo VIII, guardaba las reliquias de esta santa de Nicomedia de Bitinia, (en la actual Turquía) mártir en la persecución de Diocleciano, por defender su virginidad y la fe de Cristo.
Ello le pemitió con el tiempo, -al amparo de los condes y reyes castellanos y por su excelente localización-, atraer gran número de peregrinos y donaciones, con las que adquirió un fuerte poder económico basado en un extenso dominio señorial, que abarcaba toda la Merindad de las Asturias de Santillana, cuya capital reconocía como señor al Abad de la Colegiata.
No es por tanto extraño que el actual edificio -construido en el siglo XII, siguiendo el modelo de Frómista (Palencia)- sea el más amplio de la región, con tres ábsides, crucero con cimborrio y tres naves con pilares, preparados en la nave central para recibir la bóveda de cañón, que no llegó a construirse, siendo la primitiva armadura de madera sustituida un siglo más tarde por las actuales bóvedas de crucería gótica. En esta misma época se levantó la actual torre de campanas.
La escultura de sus canecillos y capiteles expresa, a través de su temática humana, animal y vegetal, la simbología propia del románico tradicional: la lucha entre el Bien y el Mal y los peligros del creyente a caer en la tentación del pecado, presente en los placeres mundanos, a los que debe enfrentarse con las virtudes de la fe y la humildad y la referencia omnipresente a la eternidad.
Otra obra fundamental es el retablo mayor, realizado dentro de la estética hispano-flamenca por un taller burgalés del círculo de León Picardo a finales del siglo XV. En las tablas pictóricas narra el martirio de Santa Juliana y escenas del Nacimiento y Pasión de Cristo. En la calle central aparecen esculturas de la patrona, la Virgen de los Angeles y el Calvario; en la predela los evangelistas, en actitudes muy naturales de su oficio de escribir y en las entrecalles los apóstoles.
La Colegiata sufrió importantes reformas en los siglos XVII y XVIII, -cuya finalidad era embellecerla para que sirviera de sede a la nueva diócesis de Santander que se iba a desmembrar de la de Burgos- que afectaron a la fachada principal, en la que se añadió un frontón con la imagen de Santa Juliana, la logia superior de arcos, la sacristía y el edificio de la Sala Capitular, -que conserva su portada románica- y en el interior se reformó la cúpula del cimborrio y se construyó el actual coro en donde se dispuso el órgano barroco. Además de abundante dinero los indianos de Santillana enviaron vasos litúrgicos y joyas de plata, como el magnífico frontal del altar, regalo de don Luis Sánchez de Tagle.
Al Norte de la iglesia se construyó en los años finales el siglo XII y primeros del XIII un espléndido claustro, considerado como uno de los más representativos del románico español, porque sus capiteles recogen una síntesis de toda la evolución iconográfica de la escultura románica: bíblicos, alegóricos o simbólicos, en sus motivos historiados, de entrelazos o vegetales.
La Colegiata sufrió importantes reformas en los siglos XVII y XVIII. que afectaron a la fachada principal, en la que se añadió un frontón, la logia superior de arcos, la sacristía y el edificio de la Sala Capitular, -que conserva su portada románica- y en el interior se reformó la cúpula del cimborrio y se construyó el actual coro en donde se dispuso el órgano barroco.
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