Jueves 17/05/12 SANTORAL:Adrión, Aquilino, Artemio, Basilia, Bruno, Celestino, Galcoro, Heraclio o Eradio, Minerco, Pablo, Panfamero, Panfilón, Pascual Bailón, Restituta, Solocón, Teodomaro, Víctor
Todos los problemas tienen solución; el problema está en dar con ella. Noel Clarasó.(1905-1985); escritor español
TEMAS GENERALES
Introducción
Aerofobia
Agorafobia
Alcoholismo
Ansiedad
Aprender a Autovalorarse
Bullying
Cuadro Maniaco
Depresión
Esquizofrenia
Estrés
Hipocondria
Inestabilidad Emocional
Los Sueños
Ludopatía
Parafílias
Relajación
Síndrome de Peter Pan
Síndrome de Tourette
Tabaquismo
TOC:El Trastorno Obsesivo Compulsivo
Trastorno bipolar
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)
Trastornos de la Afectividad
Trastornos de la Personalidad
RELACIONES EN LA PAREJA
Las claves de las parejas con diferencia de edad
Los Celos
 
Articulos de interés
Guía de autoayuda para las personas afectadas en atentados terroristas
 
Foro de Psicología
último post :
21/12/06 13:14

AMAXOFOBIA O MIEDO A CONDUCIR

El 33% de los conductores españoles tiene miedo al coche y 2 de cada 10 lo abandonan. Las causas principales de angustia al volante son la baja autoestima, el temor a cómo circulan los demás, presenciar algún accidente y las condiciones de la vía. Según un estudio, la amaxofobia afecta casi al doble de mujeres que de hombres.
Laura Caorsi

SAN SEBASTIÁN. DV. Se sienta tras el volante e introduce la llave en el contacto. Sabe que al encender el motor del coche también pondrá en marcha su miedo pero, aun así, arranca. «No me queda alternativa», confiesa. Con 33 años, dos hijos, residencia en Irún y trabajo en San Sebastián, la autopista es para Maite G. el «duro pan de cada día». O, mejor dicho, la agobiante rutina que le mortifica de lunes a viernes. «Los fines de semana no trabajo». Conduce su marido. «Menos mal», apostilla.

Maite G. tiene miedo a conducir, al igual que el 33% de los automovilistas españoles. Y como la mayoría de ellos, también teme que su círculo de amistades conozca esta manía. De ahí que pida el uso de un nombre ficticio. La existencia de esta fobia, desvelada en un estudio del Instituto Mapfre de Seguridad Vial, ha encendido las alertas de distintas entidades por los elevados riesgos que comporta conducir presa del miedo y pone en evidencia un problema que tiene peso y, también, nombre. Se le llama amaxofobia y afecta casi al doble de mujeres que de hombres.

Las fobias son miedos que se disparan ante situaciones u objetos que, en sí mismos, no son peligrosos y que la mayoría de la gente tampoco considera problemáticos. Por ejemplo, los coches. En este caso, el temor se traduce en «una inquietud permanente y desproporcionada que surge antes y, sobre todo, durante la acción de conducir», señala la psicóloga Estela Pérez Peláez, autora de la investigación. Las consecuencias no pueden tomarse a la ligera. Con unos síntomas que pasan por la ansiedad, la angustia y los temblores, la amaxofobia supone «un desgaste extra» para los afectados, así como «una limitación importante en el desarrollo de su día a día». Varias asociaciones y clubes relacionados con el automóvil reclaman también a la Administración que aborde con rigor este síndrome, al entender que «pone en peligro» a «todos» los usuarios de la carretera.

Por si fuera insuficiente, a la lista de malestares descritos hay que agregar las pesadillas anteriores y posteriores al viaje, el sudor en las manos, las ideas negativas e irracionales y la visualización mental de posibles accidentes. Estos síntomas hacen que la persona «tenga un cúmulo de sensaciones negativas y conduzca con tensión y con miedo», cuya intensidad varía en función del grado de la fobia.

De hecho, esta situación se vuelve intolerable en ocasiones y el amaxofóbico deja directamente de conducir. En concreto, eso sucede a un 18% de afectados. Traducido en palabras, uno de cada tres españoles capacitados para manejar un vehículo siente miedo al hacerlo y, por cada diez de ellos, hay dos que ya no pisan el acelerador. Los ocho restantes, como Maite G., conviven diariamente con sus temores.

Las situaciones que alimentan el temor son diversas. Para los hombres, el miedo surge principalmente cuando perciben una disminución de sus capacidades físicas o bien se hallan bajo los efectos del alcohol. En el caso de las mujeres, sentirse mal psíquicamente es el factor que más influye en su inseguridad tras el volante.

En cuanto a las condiciones externas, las causas de amaxofobia son compartidas por ambos sexos. Para muchos hombres, las vías con tráfico intenso constituyen un suplicio y, si les toca conducir de noche, «lo pasan realmente fatal». «También cuando llueve -apunta Maite G.-. La sensación es horrible cuando hay mal tiempo». Tanto que, aunque circular por vías desconocidas pueda provocar angustia y estrés, «lo que más ansiedad genera es conducir bajo circunstancias meteorológicas adversas», cita el informe. Más del 50% de los amaxofóbicos respalda esta afirmación.

¿Existen otras situaciones de agobio? Sí. La responsabilidad de viajar con niños y la manera de conducir de los demás. Esta última es, de hecho, «la principal causa del miedo a ponerse detrás de un volante» y representa un factor determinante entre quienes han renunciado a conducir presas de un \'miedo paralizante\'. Pese a esto, la disminución de capacidades -entre los hombres- y la baja autoestima -mujeres- son los motivos fundamentales para arrojar el carné al fondo de un cajón.

La madurez femenina

¿Realmente las mujeres son más amaxofóbicas que los varones? Existen dudas. Algunos expertos señalan que, en realidad, la cifra sólo demuestra que ellas tienen menos problema para reconocer su miedo. «Las mujeres son más responsables al volante. Si se dan cuenta de sus carencias, no les importa admitirlas para solicitar ayuda», indica Íñigo Montenegro, propietario de autoescuela.

Javier Díaz Calero está de acuerdo con él. Licenciado en Psicología y profesor de automovilismo en Madrid, lleva más de diez años combinando ambas profesiones para combatir la amaxofobia. Ha visto «de todo» y, sobre todo, la diferencia entre ambos sexos a la hora de encarar el problema. «A ellos les cuesta más pedir ayuda. No les resulta fácil confesar que tienen miedo, especialmente cuando se trata de conducir». A juicio de Calero, esta reticencia -o inmadurez- masculina se debe a «la cultura machista del automóvil», porque el coche, en definitiva, «es un símbolo social de virilidad».

El perfil de las personas que acuden a su consulta responde al de mujeres de entre 26 y 35 años. «Generalmente, están casadas, viven en la periferia y deben utilizar el coche para trasladarse a la ciudad». Un número importante ha pasado bastante tiempo sin conducir y, cuando vuelve a montarse a un vehículo, descubre que también tiene que hacerle frente al miedo. El temor, muchas veces, «se incrementa por la actitud de su pareja».

Los maridos son la clave. «O bien no hacen caso a sus esposas y minimizan el problema o se ponen en plan paternalista y no dejan que se enfrenten a sus temores», precisa el psicólogo. Un ejemplo se resume con la frase: \'No te preocupes, ya lo hago yo\'. En cualquiera de los dos casos, «la autoestima de la mujer» va recortándose poco a poco y ésta, progresivamente, delega la responsabilidad de conducir. Hasta que, un día, deja de hacerlo.

En cuanto a los hombres que sufren amaxofobia, hay dos grupos bien distintos. Están quienes piden ayuda y la mayoría; es decir, aquellos que se tragan el miedo cada vez que pisan el acelerador. Tal actitud se explica por la «cultura del automóvil» y porque, como indica el informe elaborado por Mapfre, los amaxofóbicos «se sienten incomprendidos» y «no les resulta fácil explicar la angustia que sufren». Al mismo tiempo, a los demás «les resulta muy difícil comprender» que algunas personas «no puedan conducir un coche o lo pasen muy mal» cuando lo hacen.

Ese malestar es, justamente, «un gran motivo de preocupación» para los especialistas en seguridad vial. Porque, aunque quienes sufren esta fobia «son personas muy prudentes», algunas «transforman el miedo en agresividad». «Echan la culpa a los demás cuando conducen, critican todas las maniobras ajenas y viajan en un estado de permanente tensión». Según Javier Díaz Calero, ahí radica «el verdadero grupo de riesgo».

El término amaxofobia combina dos palabras griegas: amaxo, que significa carruaje, y fobia, miedo.

Esta inquietud surge como consecuencia de un accidente de tráfico (tanto por haberlo sufrido como por haber sido testigo) o debido a una formación deficiente. También nace de problemas psicológicos ajenos a la conducción, pero que se manifiestan al volante, como el estrés, la ansiedad y la baja autoestima.

Los amaxofóbicos son, por lo general, personas muy prudentes, pues el propio miedo les hace tomar conciencia de los riesgos. No obstante, quienes no reconocen su temor lo transforman en agresividad.

Ultimos 5 mensajes con actividad en nuestro foro de Psicologia
Participa en nuestro foro, tu aportación puede servir de ayuda a otras personas, o puedes encontrar/recibir algún consejo para tu caso
Tamaño de letra
Cantabria
Asociaciones de Ayuda
Cálculo del NIF

© Copyright 2006. Derechos reservados. Contactar

página optimizada para el Microsoft Internet Explorer 6.0.Resolución mínima 800x600