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Es el faro más al Norte de la Costa Cántabra y el de más reciente funcionamiento, ya que –aunque se proyectó en los comienzos del XX- no estuvo en activo hasta 1930; tuvo una cancelación al pensarse que bastaba con el Faro de Cabo Mayor, electrificado en 1914; pero, ante tragedias en sus acantilados, el Ayuntamiento de Bareyo logró la reanudación del proyecto.
Con la Guerra Civil se paraliza su actividad, y pronto necesitó reformas: las tuvo en 1962 y en 1982, conservando la misma linterna y la misma óptica, pero pasando a ser su torre –de 17 ms- de hormigón y descansando sobre una plataforma a 71 ms sobre el nivel del mar, en la Punta del Rostro de Cabo de Ajo.
Es faro de ocultaciones, y se apaga 3 veces cada 16 segundos, con un alcance de 17 millas. Como a los demás faros, las nuevas tecnologías le activan desde el Puerto de Santander. No se permite penetrar en el recinto que le rodea; sólo parece tener su básica función de vigía en la noche –sin sirena antiniebla-, y sin ninguna otra función pública, como las que tienen otros faros cántabros. Para llegar a él hay que atravesar de Sur a Norte la histórica Villa de Ajo –capital del municipio-, al occidente de la Ría del mismo nombre; la CA-141 atraviesa la zona y conecta con toda la costa de Trasmiera; a ella se accede desde varias salidas de la CN-634 y de la A-8 –las más precisas son las que salen a Beranga y a Cicero. |