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Situado en la costa de la Península de la Magdalena, en la zona que indica ya claramente la entrada al Puerto, un poco antes de que la lengua de arena del Puntal de Somo cierre, aún más, la entrada a la Bahía; y ocupa el mismo lugar en que estuvo la Batería de Santa Cruz de la Cerda, para protegerla; por existir allí un amarre, donde atracaban barcos con dificultades, se le llamó “el Faro de la Argolla”.
Se inauguró diez años después que el de Mouro –en 1870-; y dos años después de ese Faro, se automatizó también –en 1922. Su linterna está a 24 ms sobre el nivel del mar –más 11 ms más sobre el terreno-, con un alcance de 7 millas y una apariencia de 1 más 4 destellos de luz blanca cada 20 segundos. Con estas mismas características, hoy –al igual que el de Mouro- es técnicamente una baliza. Y al igual que ocurrió con el Faro de Cabo Mayor, se le asignó un uso de carácter cultural y formativo, y en él tiene su sede el “Aula del Mar”, que responde al Proyecto docente de la Universidad Cántabra, la Internacional de Menéndez Pelayo y la Autoridad Portuaria; llevan ya varios cursos utilizando sus dependencias como aula y taller de experiencias docentes y culturales. |