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El Faro está en una pequeña isla que domina la entrada a la Bahía de Santander, frente a la Península de la Magdalena, a unos 39 ms sobre el mar, y muy batido por el oleaje de frecuentes temporales, que sobrepasan esta altura; por ello, cercano a su funcionamiento –en 1865-, las trágicas consecuencias para la vida de uno de sus fareros y su familia –que ocasionó uno de estos temporales-, le designaron para una automatización, que no tuvo lugar hasta 1920.
No hace muchos años que la Demarcación de Costas le pasó a la categoría de baliza. En 1996, un temporal destroza su sistema de iluminación –varios días se necesitaron para reponerlo, y la torre ha estado varios años desmochada. El Puerto –a quien se ha pasado la gestión de los faros- instala una nueva linterna en el 2004 –con la ayuda de un helicóptero. Hoy, cuenta con un moderno sistema de iluminación, visible a 7 millas, y emite tres destellos blancos cada dieciséis segundos. |