| Una de las razones fundamentales que impulsó a la Asociación Sociocultural
Pejanda a la recuperación de la celebración de los carnavales según las formas
tradicionales, fue el constatar la importancia que estas fiestas tenían en el ámbito social de este Valle, antes de su paulatina desaparición a partir de los años 50.
Así lo describe Gomarín Guirado en su libro "El Carnaval en el Valle de Polaciones" (Santander, 1.987): "… la tarde del Domingo Gordo iniciaba el Carnaval en el Valle de Polaciones. Terminaba en la noche del martes. Todo el valle constituido ya en actor, ya en espectador participaba en el mismo, con la excepción de alguna familia sumida en luto reciente. Incluso los serradores de la madera, que trabajando fuera sienten la llamada de los carnavales, se conceden un permiso y regresan a su comarca para vivir aquellos días memorables, que no venían más que una vez al año…".
"Correr
los Carnavales era para los mozos del Valle de Polaciones colmar una de sus
máximas aspiraciones, algo que daba mayor plenitud al concepto de hombría
de aquellos muchachos. Vestirse de zamarrón, y sobre todo vestirse de
blanco, constituía uno de los actos más relevantes que un hijo
de Polaciones podía consumar en su vida" (Pedro Madrid)
Si bien los carnavales, como festividad profana, estaban prohibidos por decreto
desde el año 1939, en el valle de Polaciones se siguieron celebrando
debido a la gran tradición y enraizamiento que tenían entre los
pobladores del valle, y quiza´s protegidos por el propio aislamiento geográfico.
Sin embargo los que eran criticados en las comparsas, tenían ya un pretexto
para denunciarlos. Por fin a partir de los años cincuenta, la costumbre
de correr los carnavales se fue perdiendo en el valle.
Los
zamarrones blancos con sus barrocas galas se sitúan al frente de la comparsa
y su principal cometido consiste en aplicar el "sabaneo" a las mozas
solteras, que no es otra cosa que salpicarlas de barro y agua con una piel o
saco atado a un largo palo que les sirve además para apoyarse en sus
saltos y que recige el nombre de "zamárganu". El ritual es
seguido con gran alborozo de chillidos y carreras en persecución de las
mozas que acaban siempre chorreando agua. Pero en contra delo que pudiera pensarse,
no sólo no se enfadan, sino que constituye un honor el recibir el sabaneo
de los blancos, considerándose más afortunada aquella que ha recibido
un mayor sabaneo.
La espectacular estampa del regio atavío de los zamarrones blancos,
se ve realzada por los grandes saltos que efectúan apoyándose
en los palos. Su aspecto contrasta con los calandrajosos y tiznados zamarrones
negros, disfrazados con lo primero que encuentran a mano y que son los encargados
de escenificar las comparsas que cada año se componen con temas de la
actualidad del valle.
Todo
esto es para algunos un ritual que se asemeja a las fiestas Lupercales, que
se celebran en la antigua Roma en el mes de Febrero y en las cuales, los sacerdotes
del Dios Pan, se lanzaban a la calle armados de jirones ensangrentados de piel
de cabra, flagelando con ellos a las mujeres que se encontraban en su camino
para purificarlas y hacerlas fecundas.
En los años del máximo apogeo del carnaval purriego, las vacas se quedaban al
cuidado de los mayores de la casa, y cuando esto no era posible, sin comida y la mayor
parte de las faenas agrícolas sin hacer. Las criadas de los valles limítrofes se refugiaban
en sus pueblos y el valle entero vivía tres días de juerga. Los carnavales eran la fiesta
mayor de Polaciones, una fiesta que relacionaba a los pueblos entre sí de una manera
amena y en la que se daba rienda suelta durante tres días a todo el ingenio de este valle, que alcanzaba fama en todas las comarcas vecinas.
En Polaciones las comparsas del carnaval siempre se han canturreado en los
meses posteriores, durante las faenas del campo, subiendo a ver el ganado o en las casas durante las hilas, quedando como parte de nuestro patrimonio cultural. Hay que entender las comparsas como una suerte de teatro oral, a modo de anécdotas. Todo ello compuesto en verso y tratando los temas desde un punto de vista irónico y humorístico para que las situaciones resulten más graciosas. En este sentido se trataban con absoluta libertad temas que en otras épocas del año o en otras situaciones no se tocaban.
Algunas de las comparsas han llegado hasta nosotros y son muy conocidas, como por ejemplo: "Orejitas" de 1.932, "El duende de Belmonte" de 1.935, "Las panderetas rotas" de 1.940, "Los antiguos y los modernos" de 1.950 o "En busca de dinero" de 1.954, entre otras muchas.
PARA AGRANDAR LAS FOTOS PULSAR SOBRE ELLAS
| ¿Deseas que el programa de fiestas de tu localidad salga
en esta web?, solo tienes que ponerte en contacto
con nosotros, es un servicio totalmente gratuito.
Ver Programas
|
AVISO: Ésta es una página ajena a la organización de cualquiera de los eventos de los que se informa, y por lo tanto no se puede garantizar su veracidad. En caso de querer asistir a alguno, se ruega que se confirme su celebración con los organizadores, y si se encuentra algún dato incorrecto, se agradecen las notificaciones de error en contacto
Ver más Fiestas |