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Esto parece el corral de la Pacheca
La frase, que suele decirse para indicar un lugar donde reina el barullo y la confusión, alude a uno de los antiguos teatros de Madrid.
Don Casiano Pellicer, en su Tratado histórico sobre el origen y progresos de la comedia y del histrionismo en España (1804), dice que en el año 1568 se representaban comedias en un corral de la calle del Príncipe, que regentaba un tal Burguillos, y que por esas mismas fechas se reformó para semejante
cometido otro corral en la misma calle. Éste pertenecía a Isabel Pacheco, llamada La Pacheca. Un tercero abrió sus puertas en la calle del Sol.
Estos corrales eran unos patios amplios que se abrían en el interior de las casas de vecindad y en los que había solamente un tablado para las representaciones, gradas para los caballeros y el corredor para las damas, así como unos bancos portátiles.
| | A ojo de buen cubero
Esta expresión se emplea normalmente para decir que una cosa está hecha sin medida, sin peso o a bulto. Antiguamente, en los diferentes reinos existía una total falta de reglamentación a propósito de los sistemas y métodos de medidas. La frase a ojo de buen cubero hace referencia a las medidas de capacidad de las cubas destinadas a contener agua, vino, aceite u otro líquido. Las cubas eran fabricadas una a una por el cubero, y su capacidad venía determinada por el reino en el que tuviera montado el negocio e incluso por las diferentes normativas de medidas dictadas por los señores feudales.
| | Risa sardónica
En medicina se dice que una persona sufre risa sardónica, sardesca o sardonia cuando presenta una convulsión y contracción de los músculos de la cara que imita la risa. En sentido figurado, se aplica la expresión al que ríe mucho, sin poder contenerse y al que disimula con risa falsa otros sentimientos.
En el Diccionario de Autoridades, se comenta que la risa sardónica es una "enfermedad que se origina de comer o beber la yerba sardonia, especie de ranúnculo , que comida o bebida perturba el sentido, y de tal suerte retira y tuerce los labios, que causa un efecto que parece risa. No obstante, hay autores que creen que el origen de esta frase es bien otro. El adjetivo sardónico podría proceder de Sardis, ciudad de Lida u otra isla de Hiberia, llamada Sario o Cerdeña. Al parecer, entre los bárbaros sardos, mataban los hijos a los padres muy viejos, llevándolos a altos montes, donde con fiestas y risas los sacrificaban.
| | Recoger el guante
Modismo que se emplea para indicar que una persona ha aceptado un desafío. Su origen hay que buscarlo en el antiguo ritual de los duelos. Para desafiar o retar a un adversario, generalmente por razones de honor, el caballero ofendido arrojaba el guante. Si la otra persona lo recogía, daba a entender que aceptaba el reto.
| | No se ganó Zamora en una hora
La hija de Fernando I, Doña Urraca, recibió a la muerte de su padre el señorío de Zamora. Su hermano, el rey don Sancho II de Castilla, llamado el Bravo, deseoso de arrebatarle tan preciada herencia, sitió la ciudad zamorana. Pero ésta fue bravamente defendida por Doña Urraca durante 6 meses, hasta que el traidor Vellido Dolfos asesinó por la espalda a don Sancho, el 6 de octubre de 1072. De esta forma trágica concluyó el cerco y nació la frase no se ganó Zamora en una hora, que se utiliza para recomendar paciencia, ya que las empresas grandes y difíciles requieren largo tiempo.
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