Lunes 20/05/13 SANTORAL:Aguila, Alejandro, Anastasio, Asterio, Aurea, Basilia, Baudelio, Bernardino de Siena, Colmán, Eutiquio, Hilario, Ivo, Peregrino, Plautila, Saturnina, Sofía, Taleleo, Teodoro
Un experto es un hombre que ha dejado de pensar: sabe. Frank Lloyd Wright.(1867-1959); arquitecto estadounidense

Pasatiempos

Dichos
El movimiento se demuestra andando
La mejor manera de demostrar una cosa es hacerla prácticamente, no limitándose a decirla. La expresión proviene de la obra Vida de los filósofos ilustres, escrita por el griego Diógenes Laercio en la primera mitad del siglo III.
Cuenta este autor, al referirse a la vida del filósofo heleno Diógenes el Cínico, que como cierto erudito pretendía probarle con silogismos que el movimiento no existía, Diógenes se levanto y se puso a pasear.

Defensa numantina
Cuando alguien realiza una defensa absoluta de una persona o situación hasta las últimas consecuencias, de palabra o de obra, se dice que ha llevado a cabo una defensa numantina.
El origen de esta expresión se halla en las llamadas genéricamente guerras de Numancia, que se mantuvieron contra Roma entre los años 143 a 133 a. de C. Numancia era una antigua ciudad de Celtiberia, y más tarde de la provincia romana tarraconense. Sus ruinas están situadas en el cerro de la Muela o de Castro, a 7 kilómetros de la ciudad de Soria.
Al mando de un ejército perfectamente adiestrado en los llanos de Urgel, Publio Escipión Emiliano se apoderó de Tierra de Campos y posteriormente cercó Numancia, rodeándola con zanjas y empalizadas, tras las que levantó una muralla de piedra. Incapaces de romper el asfixiante cerco del enemigo, los numantinos propusieron una paz honrosa, que fue rechazada por Escipión. Ante la negativa, los habitantes de Numancia prefirieron morir unidos y libres antes que caer en manos del enemigo.

Tomar las de Villadiego
Cuando alguien se ausenta de forma precipitada, generalmente para huir de algún contratiempo o peligro, o abandona su hogar para no sufrir un daño, se dice que esa persona ha tomado las de Villadiego.
Nadie sabe con seguridad cúal es el origen de esta popular expresión, pero hipótesis no faltan. Algunos suponen que las de Villadiego alude a las alpargatas que se fabricaban en el pueblo burgalés de Villadiego. Para otros, se refiere a las alforjas que se confeccionaban en esa villa. Y los hay que aseguran que el dicho no tiene nada que ver con alpargatas ni alforjas, sino con calzas, o sea, lo que hoy conocemos como calzones. De hecho, también se dice tomar las calzas de Villadiego. Tal expresión puede leerse por primera vez en la célebre comedia del siglo XV La Celestina, cuando Sempronio dice a Pármeno: "Apercíbete a la primera voz que oyeras a tomar calzas de Villadiego". Y este segundo contesta: "Calzas traigo, y aun borceguíes de esos ligeros que tú dices para mejor huir que otro".
Cervantes, en los versos preliminares del Quijote, da por supuesto que la alocución alude a las calzas y lo relaciona con poner pies en polvorosa.
Hay expertos que aseguran que el origen del modismo está en la encomienda privilegio que el rey Fernando III, el Santo, concedió a los judíos de Villadiego, prohibiendo que los prendiesen, proporcionándoles un lugar seguro y obligándoles a llevar un distintivo para que se reconociesen a simple vista. El distintivo eran las calas típicas del lugar de Villadiego. Así, cuando arreciaron las persecuciones contra los hebreos de Burgos y Toledo, éstos huían abandonando las ropas castellanas y se vestían las calzas de Villadiego. De este modo, eran protegidos por los procuradores del monarca hasta llegar a su nueva tierra en calidad de colonos y pecheros de Fernando III.


Dársela a uno con queso
Ya en la Edad Media, La Mancha era famosa por sus vinos de calidad, y taberneros de toda España se desplazaban hasta las bodegas manchegas para comprar los barriles de vino. Antes de pagar, los taberneros tenían la buena costumbre de probar la mercancía.
Para dar salida a las partidas de vino picado o de muy baja calidad, los dueños de las bodegas recurrían a un arte especial: agasajaban a los compradores novatos y confiados con un sabroso plato de queso manchego en aceite, porque su fuerte sabor hacía que el paladar del incauto tabernero no distinguiera un buen caldo de uno echado a perder.
Esta innoble práctica dio origen a la expresión dársela a uno con queso, que se utiliza cuando alguien es engañado o estafado.


Cajas destempladas
Despedir o echar a uno con cajas destempladas significa echarle de un lugar con malos modos.
El origen de esta frase puede encontrarse en El Diccionario de Autoridades (1726-1739): "Echar con cajas destempladas. En la milicia es echar de alguna compañía o regimiento al soldado que ha cometido algún delito ruin e infame, por el cual no se le quiere tener dentro de las tropas: para cuyo efecto se destemplan las cajas (los tambores) y, tocándolas, se le sale acompañado hasta echarle del lugar". También un redoble de tambores parecido acompañaba el camino de los reos hacia el patíbulo.

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